Una bici bien mantenida es una bici segura. El mantenimiento básico lleva 10 minutos a la semana y evita la mayoría de las averías en ruta. No hace falta ser mecánico profesional para mantener tu bici en buen estado.
Cuidado de la cadena
La cadena es el componente que más trabaja en la bici. Límpiala cada dos o tres salidas con un trapo y desengrasante, y luego aplica una fina capa de lubricante a cada eslabón. Retira el exceso. Una cadena limpia cambia mejor, se desgasta más despacio y hace menos ruido.
Sustituye la cadena antes de que se estire más de un 0,5 por ciento (usa un medidor de cadena). Una cadena gastada acelera el desgaste del casete y los platos, convirtiendo un recambio barato en uno caro.
Neumáticos y presión
Comprueba la presión de los neumáticos antes de cada salida. Una presión baja aumenta la resistencia a la rodadura y el riesgo de pinchazo por pellizco. Una presión excesiva reduce el agarre y la comodidad. El rango correcto está impreso en el flanco del neumático.
- Inspecciona el dibujo del neumático en busca de cristales, alambres o espinas tras cada salida.
- Sustituye los neumáticos cuando el dibujo central se aplane o el flanco muestre grietas.
- Lleva una cámara de repuesto, desmontables y una bomba de mano o inflador de CO2.
- En configuraciones tubeless, repón el líquido sellante cada 3 o 4 meses.
Frenos
Aprieta cada maneta de freno antes de rodar. La maneta no debe tocar el manillar. En frenos de llanta, comprueba el desgaste y la alineación de las pastillas. En frenos de disco, escucha si rozan y revisa el grosor de las pastillas por la ventana de la pinza.
Acude a la tienda para una puesta a punto anual que incluya inspección de rodamientos, sustitución de cables si hace falta y una revisión completa de seguridad. Entre revisiones, tu rutina semanal lo mantiene todo en orden.
