El sprint es el esfuerzo más explosivo del ciclismo. Tanto si lo necesitas para los finales de carrera, los semáforos o simplemente por la emoción de acelerar a plena potencia, el entrenamiento de sprint desarrolla tu sistema neuromuscular para producir la máxima fuerza en el mínimo tiempo.
Técnica de sprint
Un buen sprint empieza por la posición del cuerpo: de pie, con el peso sobre el manillar y la bici balanceándose de lado a lado al ritmo de tus pedaladas. Agarra con firmeza la parte baja del manillar y tira de él hacia arriba mientras empujas los pedales hacia abajo.
Sesiones de sprint
- Arrancadas paradas: desde casi parado, esprinta de 10 a 15 segundos a máximo esfuerzo. 4 a 6 repeticiones con recuperación completa.
- Sprints lanzados: gana velocidad sentado y luego esprinta de pie durante 15 a 20 segundos. 5 a 8 repeticiones.
- Sprints de sobrevelocidad: esprinta en una ligera bajada para alcanzar una velocidad de piernas más alta de lo normal.
- Intervalos de sprint: 30 segundos a tope, 4,5 minutos de recuperación. 6 a 8 repeticiones para la resistencia al sprint.
Recuperación y frecuencia
El entrenamiento de sprint es exigente a nivel neurológico. Dos sesiones de sprint por semana con 48 horas entre ellas es el máximo para la mayoría de los ciclistas. Cada sesión debe incluir un buen calentamiento y producir esfuerzos de calidad, no repeticiones fatigadas.
