El ciclismo urbano es la forma más práctica del deporte. Sustituye trayectos en coche, mejora la forma física y a menudo resulta más rápido que conducir en hora punta. Pero rodar en ciudad exige una atención elevada y una mentalidad defensiva.
Visibilidad y posicionamiento
Hazte ver. Usa luces delantera y trasera incluso de día, lleva ropa llamativa o reflectante y rueda con una trayectoria previsible y firme. Evita la cuneta: rodar demasiado cerca de los coches aparcados te coloca en la zona de puertas y te hace invisible para quienes giran.
Ocupa el carril cuando la vía sea demasiado estrecha para que un coche adelante con seguridad. Así obligas a los conductores a cambiar de carril para adelantar, lo que en realidad es más seguro que ir apretado contra el bordillo.
Intersecciones y peligros
- En los semáforos, colócate en la caja bici o al frente de la cola, donde los conductores puedan verte.
- Vigila los vehículos que giran cruzándose en tu trayectoria.
- Da por hecho que los conductores no te han visto hasta que cruces la mirada con ellos.
- Cruza las vías del tranvía con un ángulo de 45 grados o más para no atrapar la rueda.
Planificación de rutas
Elige rutas con infraestructura ciclista específica siempre que puedas. Una ruta que añade 5 minutos pero usa carriles protegidos es más segura y a menudo menos estresante. Las apps con rutas pensadas para ciclistas ayudan a evitar vías de mucho tráfico.
El ciclismo urbano se vuelve más fácil con la repetición. Tras unas semanas conocerás cada bache, el ritmo de cada semáforo y cada atajo tranquilo de tus rutas habituales.
